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lunes, 11 de febrero de 2013

Reserva de la Biosfera (IV)

Las Reservas de Biosfera han sido concebidas para responder a una de las preguntas más esenciales que se plantea el ser humano en la actualidad.
¿Cómo conciliar la conservación de la biodiversidad biológica y los recursos biológicos con un uso sostenible de cara al futuro?
- El concepto de Reserva de la Biosfera fue elaborado en 1974 por un grupo de trabajo del Programa Hombre y Biosfera (MaB) de la UNESCO.

Los objetivos del programa a grandes rasgos son:
- Lograr un equilibrio sostenible entre las distintas necesidades del territorio, a veces en conflicto.
- Conservar la diversidad biológica.
- Fomentar el desarrollo económico de las comunidades locales.
- Conservar los valores culturales vinculados a éstas comunidades y potenciarlos.

Las Reservas de la Biosfera han de cumplir tres funciones:
CONSERVACIÓN,  DESARROLLO Y APOYO LOGÍSTICO.

lunes, 4 de febrero de 2013

Reserva de la Biosfera (III)

Las Reservas de la Biosfera han sido definidas en el marco del Programa “El Hombre y la Biosfera (MaB, en sus siglas en ingés) de la UNESCO y se aplica a territorios que albergan importantes valores naturales, a los que se suma el patrimonio cultural existente, y donde la población manifiesta la voluntad de aplicar un modelo de desarrollo respetuoso con dichos valores.
Una vez citado este marco formal, iremos dando pinceladas para perfilar la idea de una figura que es polifacética. El eje vertebral sobre el que se articula el enfoque de las Reservas de la Biosfera, desde sus inicios, es el compromiso. El primer compromiso que se pone en juego es el de la población local, que acepta implicarse en un modelo de desarrollo compatible con los valores de ese territorio y su conservación a largo plazo. Se puede decir que la esencia de una Reserva de la Biosfera y su diferencia con un espacio natural protegido radica en:
1. Que se solicita por iniciativa del país y con la implicación desde el inicio, o a propuesta, de las poblaciones locales.
2. Que incluye un proyecto de desarrollo sostenible compatible con la conservación.
3. Que se articula sobre la base del compromiso voluntario, más allá de lo que exigen estrictamente las leyes.
A este “club” a nadie se le obliga a formar parte, es opcional, se quiere o no se quere pertenecer a una Reserva de la Biosfera.
En torno a estas ideas básicas se dan muchos matices y también situaciones muy diferentes a la hora de llevarlo a la práctica, ya que es una figura muy flexible que no establece una receta cerrada de lo que se puede hacer y no se puede hacer. El carácter de flexibilidad, que permite un amplio abanico de experiencias prácticas, es uno de los principales valores de esta figura.
En cuanto a la estructura territorial, debe contar con tres tipos de zonas:
1. Una zona núcleo, que debe estar bajo el amparo de una figura de conservación de la legislación nacional del país correspondiente. En el caso español tiene que ser un espacio natural protegido (como se define en la Ley 42/2007).
2. Una zona tampón, que amortigüe los efectos de las actividades humanas sobre las zonas núcleo. Es decir, a modo de “escudo protector” del núcleo, cuyo radio de acción depende en cada circunstancia.
3. Una zona de transición, suficientemente amplia, donde se promuevan actividades económicas a favor de las poblaciones locales; de la misma manera que se vienen efectuando habitualmente y mejorándolas en función de las nuevas tecnologías siempre que sea posible.

miércoles, 30 de enero de 2013

Reservas de la Biosfera en Aragón: el momento de la ampliación

El pasado verano fue nombrado, a propuesta del Gobierno de Aragón, a Javier del Valle como representante de Aragón en el comité científico español del programa MaB (Man and Biosphere) de Unesco. Se trata del programa que se encarga de declarar y supervisar las Reservas de la Biosfera, figura que pretende desarrollar en los territorios así declarados experiencias de desarrollo sostenible en las que se compatibilice la protección de sus valores naturales con el desarrollo socioeconómico de la población que vive en ellas.
Actualmente en Aragón solamente existe una Reserva de la Biosfera, la de Ordesa – Viñamala, declarada en 1977 y que abarca buena parte del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, el valle de Bujaruelo, amplios territorios del macizo de Panticosa y el valle del Aguas Limpias hasta una superficie total de casi 51.400 has.

Figura 1: Límites actuales de la R.B. de Ordesa – Viñamala.

Dicha reserva está en proceso de ampliación y de actualización con el objetivo de cumplir lo establecido en la Estrategia de Madrid y en el Plan de Acción de Servilla para las Reservas de la Biosfera. En la nueva propuesta se incluyen zonas núcleo,
tampón y transición, además de varios núcleos de población en su interior lo que le permite cumplir lo propuesto por los documentos mencionados.
La propuesta de ampliación incluye algo más de 117.000 has e incorpora en su totalidad el Parque Nacional de Ordesa, el Monumento Natural de los glaciares pirenaicos, la margen derecha del Gállego desde su nacimiento hasta Biescas, amplios territorios al Sur de Biescas, Yésero y Broto, el valle de Pineta y la cabecera del Barrosa y buena parte de los municipios de Puértolas y Tella-Sin

Figura 2: Límites de la ampliación propuesta de la R.B. de Ordesa – Viñamala.

La propuesta de ampliación ya ha sido aprobada en el comité científico español del programa MaB y también en el comité español MaB, por lo que actualmente sólo queda la aprobación desde la sede de Unesco en París.
Se trata de una propuesta consensuada con los alcaldes de los 11 municipios afectados y ya cuenta con un plan de gestión elaborado por el Gobierno de Aragón.
Su aprobación definitiva sin duda será una buena noticia para Aragón al significar un avance en la protección de los enormes valores naturales del Pirineo central al permitir y facilitar el desarrollo de políticas y actividades encaminadas al desarrollo sostenible que afecten tanto a las poblaciones como a las actividades económicas desarrolladas en su interior (turismo, esquí, montañismo, balnearios, ganadería, etc.).
Dentro de la nueva delimitación existen lugares de altísimo valor natural como algunos de los glaciares pirenaicos existentes ( los únicos que quedan en España), valles glaciares como Ordesa o Pineta, Macizos graníticos como el de Panticosa, profundas gargantas fluviales como Añisclo y Escuaín o el macizo calcáreo más elevado de Europa: el de Monte Perdido.

Figura 3: macizo de Panticosa desde Baciás, Al fondo a la dcha macizo de Viñamala. Zona tampón. 
Foto: J. del Valle.

Figura 4: Glaciares superior e inferior de Monte Perdido. Zona núcleo de la Reserva propuesta. 
Foto: J. del Valle

Actualmente existe una iniciativa muy interesante para solicitar la creación de una nueva Reserva de la Biosfera en la Sierra de la Carrodilla y su entorno, que abarca diversos términos municipales de las comarcas de La Ribagorza, Cinca Medio, La Litera y el Somontano. Se trata de una zona prepirenaica de alturas modestas pero de una enorme varidad paisajística y biodiversidad, pues engloba lugares tan interesantes
como la propia sierra de la Carrodilla y sus bosques mediterráneos, los congostos de Ólvena, las Balsas de Estaña o la parte aragonesa de los desfiladeros del Noguera Ribagorzana, además de lugares de gran valor cultural y patrimonial.
Figura 5: puente del Diablo en el congosto de Ólvena. 
Foto: J. del Valle.

Quizá lo más meritorio de la propuesta es que parte de la propia población y de algunos representantes políticos de la zona, que son quienes han buscado, y conseguido, el apoyo del Gobierno de Aragón, por lo que el consenso es más sencillo.
Quizá sea un poco prematuro, pero dadas las características de la zona una posible declaración de Reserva de la Biosfera podría redundar en un beneficio turístico en un territorio que está acostumbrado ser tierra de paso más que destino, y quizá también algunas producciones agroalimentarias, como miel, aceite, longaniza y otros embutidos, podrían beneficiarse de la posible declaración como Reserva.
Ambas iniciativas, tanto la de ampliación de la Reserva de Ordesa – Viñamala como la de la solicitud de la Reserva de la Biosfera en la Sierra de la Carrodilla y entorno sin duda son avances notables en el necesario equilibrio entre el desarrollo socioeconómico y la conservación de los valores naturales de un territorio tan amplio, variado, biodiverso y atractivo como Aragón.

Javier del Valle
Doctor en Geografía
Máster en Educación Ambiental
Ingeniería del Medio Ambiente, 

martes, 29 de enero de 2013

Reserva de la Biosfera (I)

El Programa Hombre y Biosfera “Man and Biosphere” (MaB), fue creado por la UNESCO en la década de los 70. El objetivo era establecer un nuevo modelo de relación entre el hombre y la naturaleza, que dio como resultado la aparición de una nueva figura: la Reserva de la Biosfera.
Esta nueva relación pretende impulsar un desarrollo sostenible, el cuál ha tenido una gran repercusión en la evolución de los conceptos de “conservación de los recursos naturales” y de “desarrollo socioeconómico” de los territorios.Actualmente en todo el mundo existen más de 560 Reservas de la Biosfera repartidas en 109 países.  En España, si bien las primeras reservas fueron creadas en 1976, no fue hasta el año 2007 con la aprobación de la Ley 42/2007 del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad y del Real Decreto 342/2007, que regula el desarrollo del Programa MaB, cuando se dio un impulso definitivo a la implantación de las reservas de la biosfera.
A día de hoy, la Red Española de Reservas de la Biosfera cuenta con 42 reservas repartidas por la geografía  española y está coordinada por el Organismo Autónomo Parques Nacionales del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino.
En nuestro país existe una gran variedad de espacios naturales protegidos. Desde los parques nacionales o naturales hasta los paisajes protegidos o pintorescos, sin olvidar las figuras de protección europeas que conforman la Red Natura 2000, los lugares de Importancia Comunitaria (LICs) y las Zonas de Especial Interés para las Aves (ZEPAS).
El abanico de posibilidades abarca más de 40 figuras de protección entre los que destaca, sin lugar a dudas, la de Reserva de Biosfera de la UNESCO, que como podremos ver en sucesivos entradas, va mucho más allá de lo que es y de lo que ofrece un espacio natural protegido.